Bienvenida

Aquí en este blog los hombres que han sido, son o serán padres podrán contar en primera persona qué experiencias han vivido o están viviendo en su relación con sus hijas o hijos.

Qué cosas se han permitido hacer, sus impresiones y sus ganancias como personas.

Queremos que este espacio en Internet sirva para poder “retratar y detallar” entre todos los cambios que se están dando en los modelos de paternidad existentes en nuestra sociedad.

Esperamos recuperar y transmitir vivencias y aprendizajes hechos por los propios hombres que han expresado el deseo de ser padres de una forma diferente a como se los marca la tradición y la cultura.

Estamos pasando en nuestra sociedad del padre distante, autoritario y ausente a un padre que quiere estar presente, para disfrutar y compartir tiempos y tareas.

¡A todos los que queráis implicaros un especial saludo de Bienvenida!

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Bienvenida

  1. Javor dijo:

    Veo muy util la página, es fundamental que los hombres nos impliquemos en la paternidad corresponsable. Los beneficios se notan desde el primer día :-).

    Os doy las gracias por el trabajo que realizais.

  2. Muy buena iniciativa!!

    A ver si los chicos nos animamos a contar… a contar sobre los cuidados y a contar sobre nuestra prole!

    Bienvenida sea esta página.

    :-)

  3. Rafa Gil dijo:

    Hola a todos!
    Esta página me parece una idea estupenda por lo que tiene de punto de encuentro para los papás que estamos en la tarea de cuidar a nuestros hijos. Yo acabo de terminar mi parte del permiso de maternidad que mi esposa me ha cedido. Han sido 2 meses y medio excepcionales.
    Si os apetece, os iré contando algunas de las experiencias que he vivido durante esta etapa de mi vida!
    Salu2

  4. Que excelente propuesta!! Desde este lado del charco también habemos hombres que estamos reflexionando sobre nuestras masculinidades y especialmente sobre la forma en que estamos desarrollándonos como padres.
    Soy padre de 3 hijos (dos mujeres y un varón), y cuando estos nacieron solo pude disponer de dos días libres, ya que acá aún los padres no tenemos derechos a posnatal. Lamentablemente las cosas con su madre no funcionaron. Pero pudimos establecer la forma en que mantuviéramos nuestro vínculo y nos viéramos semanalmente.
    Hace unos años mi ex junto a mis peques, se fueron al sur de mi país y empecé a viajar mensualmente a verlos. Al correr del tiempo, ella me plantea sus dificultades para relacionarse con mi hijo (quien ya estaba llegando a su pubertad) y decidimos que él se viniera a vivir conmigo (mi hijo ya tenía 14 años y estaba por comenzar los estudios secundarios).
    Hace ya 9 años que está viviendo conmigo, ya está en 2º año de universidad, trabaja los fines de semana y tiene planes de independizarse. Han sido años difíciles, pero tremendamente gratificantes, he recibido apoyo de familiares y amigos y amigas, con quienes pude compartir mis experiencias y a veces llorar mis amarguras por no entenderme a momentos con él. Pero ahora lo veo y es un muy buen muchacho.
    Y con mis hijas la relación es fuerte y amorosa.
    Siento que debemos trabajar y compartir con otros hombres lo importante de poder desarrollar vínculos fuertes con nuestros hijos e hijas.
    Un gran saludos para ustedes.

    • Manuel Buendía Bercedo dijo:

      Para poder dar “los pasos siguientes” hay que dar antes los primeros pasos. Estoy satisfecho de la época cuando mi hija y mi hijo eran pequeños, de esos primeros pasos. Me impliqué desde el principio y con sus más y sus menos, creo recordarlo con ilusión, aprendiendo mucho, disfrutando, e incluso con el espejismo de creerme buen padre y buen educador. Hoy me parece que fué relativamente fácil, aunque en su momento, las noches en vela para que durmieran, las peleas para que comieran sano y de todo, fueran aseados, o aprendieran a socializarse, etc, seguramente costó lo suyo. Pues bien, todo es un simple entrenamiento. Llega la adolescencia. Es un “sarampión” que pasa toda la familia. Parece que todo se confabula para ponerte a prueba. Piensas que las buenas épocas no sirven ahora. Piensas quizá que te equivocaste. Cambias de métodos, empiezas de cero, buscas, lloras, sufres, te interrogas…
      Hoy sé que todo valió, tanto los aciertos como los errores. Es una oportunidad más que hay que aprovechar. Aprendes a distinguir cuándo es un tunel y cuándo es una cueva. Y mientras vas saliendo del tunel , sigues caminando, sigues aprendiendo. Entre la siembra y la recolección hay mucho tiempo. Cuando el niño con bigote,que tiene 14 años,y las hormonas revueltas, se va a hacer su cena, hay que reconocer ,en ese momento, todas aquellas veces en la cocina, con el delantal del osito, cuando tenía 3 o 6 años.
      Ese niño con bigote de hoy tiene más fuerza que tú, parece que se ha vuelto sordo y mudo,aunque otras veces no calla,parece que no sabe modular la voz, (“una ricura de crio”), pues ese “niño con bigote” te necesita tanto o más que nunca/siempre. Estoy seguro que dentro de unos años, estas numerosas tardes ayudándole con los deberes, las recordaré como otro simple entrenamiento, como un simple “juego de niños” ( y niñás !!).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>